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Compras

Isla Mauricio es, a su manera, un pequeño paraíso para los amantes de las compras. No sólo por el hecho de que los diversos orígenes de la población hace de la variedad de colores, formas y figuras una norma, sino por el hecho de que comprar cualquier cosa se transforma en una experiencia única ya que el regateo y la simpatía de los vendedores es un añadido más. Entre todas las ofertas se aconseja alguno de los instrumentos musicales autóctonos como el ravane, una especie de tambor con el que se realizan los ritmos de la “sega” o un bobre, de origen africano. Se trata de un arco que lleva una calabaza con la que se producen vibrantes sonidos.



Para no olvidar la estancia en Isla Mauricio hay que comprar especies procedentes de la India, y llevar el sabor del trópico a nuestro regreso. Las hierbas para las infusiones son otra alternativa algunas son excelentes remedios medicinales, sin olvidar una bolsa de café o de té a la vainilla. También podrá llevarse el sabor de la Isla comprando frutas tropicales y una buena botella de ron mauriciano. En cuanto a los trabajos artesanales, son muy variados. Comience con los trabajos de cestería, fabricados con diversas fibras como las obtenidas de las palmeras, bambú o de las lianas. Las hay de todas las formas y tamaños. Destacan, además, los tejidos de la zona de Vacoa, uno de los trabajos artesanales más importantes del país, ya que se realizan de acuerdo a las ancestrales tradiciones de los primeros malgaches. No olvide adquirir esteras, bolsos, trabajos en macramé, esbeltas muñecas mauricianas, langosteras, pantallas para lámparas, collares, pendientes, broches o alguno de los preciosos arreglos florales. Si dispone de tiempo le aconsejamos acercarse a alguna de las fábricas textiles en donde encontrará la más amplia gama de diseños, modelos y estilos en blusas, “saris”, jerseys, camisas de Ralph Lauren y bañadores o bikinis.


Si lo que se desea es inmortalizar durante un tiempo la belleza de la Isla qué mejor opción que comprar uno de los recuerdos más típicos del lugar, la flor “Anthurium” que se vende empaquetada por su larga duración, o bien una representación del dodó, pájaro mítico de la isla. Entre los trabajos más representativos de Mauricio se encuentran los delicados trabajos en madera, sobre todo las maquetas de barcos bellamente decoradas. Realizados con paciencia, los artesanos se esmeran en reproducir fielmente las antiguas embarcaciones de la Compañía de las Indias o las viejas mansiones de madera de estilo criollo o viejo mobiliario, propios de la época colonial. Otro de los trabajos más representativos son las piezas de terracota, los trabajos de basalto, acero, las bellas pinturas sobre tela y papel de influencia naif y las tarjetas de papel bellamente decoradas y adornadas con flores secas. Son además muy interesantes los trabajos artesanales de joyería, libre de impuestos, sobre todo en la zona de Floreal, donde es posible adquirir piezas de oro y brillantes a precios muy ventajosos. Muchos de los diseños textiles vendidos en Europa son originarios de Mauricio. Este es un dato quizá desconocido para muchos de los turistas que llegan a la Isla. La industria textil es junto al turismo y la exportación de azúcar la base de la economía mauriciana. El algodón, la seda y el lino son importados del Lejano Este para ser tratados en las fábricas de Mauricio. En la mayoría de las localidades y hoteles de la Isla se puede adquirir ropa de diseño a buen precio. Y si quiere obtener piezas de artesanía a buen precio acérquese a los mercados de Curepipe, Port Louis o Mahèbourg. Las compras se pueden hacer en todas las grandes poblaciones de la Isla. Algunos hoteles disponen de sus propias galerías y algunos más diseñan sus propias prendas de vestir con el logotipo del hotel. Sin embargo, uno de los mejores sitios para comprar, donde es posible percibir muy de cerca el dinamismo de los mercaderes, es el Mercado Central, conocido también como el “Bazar”. Quizás sea el mercado más grande del mundo, sólo piense que por él circulan diariamente de 25.000 a 40.000 personas. Aquí se vende de todo y no olvide que la consigna, como en numerosos sitios, es el regateo.



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